domingo, 1 de mayo de 2016

“Aquí, aquí, aquí no hay quien viva, ..."



Serie televisiva y “reallity show” español en todos los campos y, especialmente, en los grupos de padres relacionados con las AACC, (-obviamente, esto de la genética tiene sus fallos-).



Vaya por delante que en este blog escribo lo que me apetece dentro de la legalidad que me rodea, si alguien me lee es porque quiere, no porque yo le haya ido a buscar ni necesite de su aplauso o de su crítica, que para conocimiento y efectos de mis posibles lectores, me importan un pimiento, dicho sea con el máximo de los respetos.



No soy un personaje público, no estoy suscrita a ningún partido político, grupo mediático, asociación, empresa u organismo público, no vivo de lo que publico (todo de andará), no le debo nada a nadie (GAD), salvo a los míos, en fin, que si mis opiniones no son de tu agrado no me sigas leyendo.



Como española me duele que mi país desperdicie y machaque el talento de sus gentes y no pienso dejar de intentar que esto cambie con mi actitud y con lo poco o lo mucho que pueda saber por mi formación jurídica y psicológica (mal que le pese a algunos).  Que esto puede ayudar a alguien bien, que molesta a algunos o a muchos, lo dicho, me da exactamente igual.



Dicho esto, resulta curioso que en este reallity show, lleno de victimismo, lloros, envidias y de “presidentes de esta nuestra comunidad”, que llenan sus pequeños egos con el protagonismo que les puede conferir el aplauso de sus acólitos, -puesto que no disponen de hechos que respalden sus actos-, se lo pasen pipa rajando de cualquier profesional jurídico, sanitario, psicológico, que ejerce conforme a la Ley, que se permita la osadía de saber algo, ya sea mucho o poco, sobre el tema de las AACC y que se atreva a ganarse el pan con el ejercicio lícito de su profesión.  ¿Será que han nacido para pequeños dictadores?  ¿No estábamos en un país de libre mercado? 



Tampoco dejan títere con cabeza en el campo de las fundaciones de ayuda a este colectivo (por cierto, regidas por la Ley 50/2002, de 26 de diciembre, de Fundaciones)






A modo de breve información, os contaré que para constituir una Fundación hay que aportar la friolera de 30.000 euros del bolsillo de los patronos.



Las Fundaciones no pueden “ganar dinero”, si ofrecen cualquier servicio de pago es porque los profesionales que dan ese servicio cobran por su trabajo (-faltaría más-) y son los beneficiarios o usuarios de dicho servicio quienes deben contribuir a pagar los costes de dichos servicios.  Esto es, si por ejemplo dan cursos, conferencias u organizan cualquier actividad, deben cobrar a quienes se apunten para poder costear este servicio.



Si perciben cualquier cantidad en forma de subvención, donación o como excedente de cualquier actividad, ésta solo puede ser invertida en las actividades, proyectos y objetivos de la Fundación o devuelta al organismo que la otorgó en el caso de las subvenciones, lo que deben presentar ante la AEAT anualmente, junto a toda la documentación de sus actividades y que, una vez verificada por la Agencia tributaria, suelen exponer públicamente, en un ejercicio de transparencia.

Leer especialmente la Ley de subvenciones:  Artículos 14 y 15: 
https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2003-20977



El hecho de que actualmente se encuentran abiertos determinados procedimientos judiciales contra personajes públicos que bajo una organización supuestamente sin ánimo de lucro,  -presuntamente-, se lucraban a su costa, no es significativo de la inmensa mayoría de Fundaciones creadas con la finalidad de ayudar a cualquier colectivo.



Luego están los miembros de grupos de redes sociales, que te piden “amistad” en tu perfil del facebook, twitter o cualquier otra red, por cotillear sobre tu vida y que, sin conocerte lo más mínimo, te tratan y hablan de ti como si te conocieran de toda la vida y supieran todo lo que hay que saber sobre ti.  Cansada de que me den la paliza con “invitaciones de amistad” cada vez que abro mi perfil, acepto como “conocidas” a personas que rara vez conozco, así que posiblemente, cuando tenga tiempo y ganas, haré una purga de tanto “amigo” puesto que con amigos como esos para qué quiere uno enemigos.



Para esos “conocidos” solo decir que:  no publico mi vida en las redes sociales, no doy datos esenciales de mi biografía, ni de mi ubicación, de mi formación o de mi ideología. El día que alguien publique mi biografía, si es que la misma le interesa a alguien ajeno a mi vida, porque dudo mucho que yo publique mis memorias (aunque nunca se sabe), lo mismo se enteran de sobre quién están hablando.



Así que a estos pequeños dictadores y amigos del cotilleo les recomiendo encarecidamente que estudien más, trabajen más y hablen menos, aunque eso en este país nuestro, parece especialmente difícil.  Y es que "Spain is different".



Que paséis un buen día.

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