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jueves, 4 de diciembre de 2014

Entendiendo las altas capacidades intelectuales: Los talentos.



Entendiendo las altas capacidades intelectuales:  Los talentos.

El término "altas capacidades intelectuales" designa como término genérico a aquellos alumnos que presentan potencialmente alta capacidad en una, algunas o en la mayoría de las áreas de la inteligencia entendida en sentido amplio, pudiendo demostrar o no conductas propias de alumno excelente o muy por encima de la media en uno o varios ámbitos.  Así pues, en la nomenclatura de las altas capacidades intelectuales, se incluyen los siguientes conceptos: superdotación, talento y precocidad; por tanto, es necesario definir estos conceptos para poder usar la misma terminología y no crear confusión entre los profesionales, familias y la sociedad en general.  Debiendo tener claro que el alumnado con altas capacidades intelectuales es un grupo heterogéneo. 

Esto quiere decir que estos alumnos, en pruebas de inteligencia general, obtienen puntuaciones significativamente por encima de la media (por lo menos dos desviaciones típicas) y en pruebas de aptitudes especificas obtienen percentiles superiores a la media (desde setenta y cinco a noventa y cinco o más) dependiendo de su perfil (complejo, múltiple o simple).

En 1983 vio la luz un extraordinario trabajo en este campo realizado por Howard Gardner (Premio Príncipe de Asturias 2011) en el que, tras una profunda investigación multidisciplinar de campos como la psicología y la neurología, identificaba distintas inteligencias, demostrando que la competencia en una de estas inteligencias no implica una buena gestión de las demás.

Para la educación de nuestros infantes, este es un descubrimiento fundamental que nos debe llevar a una profunda reflexión de cómo llevar a cabo la enseñanza.

De una forma intuitiva, el sistema educativo ya tenía recogidas la formación individualizada de algunas inteligencias desde edades tempranas, como la deportiva, la artística y la musical, siempre fuera de la enseñanza reglada obligatoria, a través de los conservatorios y escuelas artísticas y deportivas oficiales; ahora sabemos que la legislación que habíamos desarrollado en función de una única inteligencia (la denominada inteligencia académica), deberíamos extenderla a las actuales ocho inteligencias demostradas a día de hoy, sin obviar de este modo los estudios científicos.

Cuando un alumno destaca muy por encima de su grupo de edad en alguna inteligencia (talento) es obligación del sistema educativo aprovechar su potencial.

Dentro de su alta capacidad intelectual los alumnos pueden tener una capacidad moderada, muy alta o extrema. Una alta capacidad intelectual no presupone una superioridad en todas las áreas.  

Dependiendo de si el individuo resulta sobresaliente en una, varias, o todas las posibles formas de inteligencia, distinguiremos los siguientes grupos de ACIs:

·         Talentos simples: percentil superior a 95 en una determinada capacidad: cálculo numérico, aptitud verbal, creatividad...
·         Talentos múltiples: percentil superior a 85 en dos capacidades: verbal + numérico, creatividad + verbal, ...
·         Talentos complejos: percentil superior a 80 en tres capacidades: académico (verbal+lógico+gestión de memoria), artístico (espacial+lógico+creativo), matemático (numérico + lógico + espacial)…
·         Superdotación: percentil superior a 75 en todas las capacidades relacionadas con las aptitudes intelectuales tradicionales, junto con la creatividad.

Así pues, los distintos talentos, entendidos siempre en forma de “potencialidad”, serían formas específicas de "altas capacidades intelectuales", diferentes de la superdotación, y por tanto con distintas características y problemáticas. Siguiendo con esta línea argumental, y ante la dificultad no técnica, sino de medios y formación de los Orientadores, de realizar tests de CI a niños/as muy pequeños, se prefiere hablar de "precocidad intelectual" en los casos de niños/as de altas capacidades intelectuales, retrasando una definición más exacta hasta un momento posterior.  En cualquier caso, la problemática a esas edades es la misma, y se sugiere la misma aproximación en cuanto a su educación, sin distinciones.  

 Podemos definir el talento como la capacidad para desempeñar o ejercer una actividad. El talento se debe considerar siempre como un potencial.  Lo es en el sentido de que una persona dispone de una serie de características o aptitudes fisiológicas de origen meramente genético, que pueden llegar a desarrollarse en función  de diversas variables ambientales:  sociales, culturales, económicas, ….   Su desarrollo efectivo va a depender de los estímulos que reciba para ello y de su trabajo sobre éstos.   En este sentido resulta de especial importancia la frase del Profesor de la Universidad de Navarra Dr. Javier Tourón cuando dice que “el talento que no se cultiva se pierde”. 

De los avances científicos expuestos, lo único que ha recogido nuestra normativa es la utilización del término “Alumnado de Alta Capacidad Intelectual”(ACI), en sustitución en algunos casos del término de “Sobredotación Intelectual”, a fin de referirse al alumnado con una elevada inteligencia en alguna de sus facetas, pero no recoge en ningún caso la definición de alta capacidad intelectual, talento simple, talento complejo o sobredotación intelectual, reduciéndose el tema a nivel práctico al término de CI superior a 130 en los test de inteligencia estandarizados o “superdotación intelectual”, a la hora de llevar a cabo o no, cualquier medida educativa diferente a la habitual para el alumno evaluado y en la que entraría un dos por ciento de la población escolar y no el diez por ciento de los alumnos con ACIS. 

Como veo que mucha gente se pierde con los conceptos técnicos, voy a tratar de daros una explicación práctica utilizando como analogía otra cualidad fisiológica: la estatura.   

Imaginemos que una norma jurídica comúnmente aceptada sea que "una persona es alta cuando mide 2,00 cm. o más, frente a una persona normal que mide 1,60 cm.", que es lo mismo que estamos haciendo cuando decimos "una persona es superdotada intelectual cuando su Cociente Intelectual es igual o superior a 130, frente a una persona normal cuyo CI es 100" (los legisladores y los educadores nos dirán "es que en alguna parte hay que poner el límite de corte"); y que se haya demostrado científicamente (porque no fuera observable a simple vista) que una persona alta necesita una ropa de mayor tamaño que una persona normal, ingerir una cantidad mayor de alimentos que una persona normal o disponer de muebles (sillas, mesas, camas, ...) adaptadas a su mayor tamaño; en su favor, una persona alta puede disponer de una capacidad de visión a mayor altura que las personas de estatura normal o, incluso, de una mayor fuerza física, y seguro que puede coger fácilmente objetos que se encuentran situados a mayor altura que una persona normal.  En su contra, puede tener problemas para encontrar ropa o calzado de su talla, puede tener problemas físicos o psicológicos asociados a su estatura, le costará encontrar una pareja sentimental de su altura y no se sentirá cómodo en espacios con techos muy bajos o con vanos o puertas situadas a una altura "normal" y, por todo ello, necesitará de una serie de medios diferentes a los de las personas con estatura normal. En el ámbito de la inteligencia esta "estatura superior" es lo que llamaríamos "ser superdotado".

En el caso de que a una persona alta le guste jugar al baloncesto y disponga de medios materiales para ello:  ropa de deporte adecuada, una cancha de baloncesto donde entrenar, un buen entrenador de baloncesto que realice una planificación de su entrenamiento y de su dieta y disponga de medios económicos para poder dedicarse a jugar al baloncesto; y, disponga, asimismo, de medios personales: esto es, unas condiciones físicas óptimas y una fuerza de voluntad que le haga entrenar a diario; tendrá más posibilidades que una persona normal de entrar a jugar al baloncesto en un buen equipo y, si tiene suerte y trabaja duro, podrá convertirse en jugador de baloncesto de la NBA o, lo que es lo mismo, tendrá éxito personal, profesional y económico como jugador de baloncesto.   En el ámbito de las creencias socialmente aceptadas, esto es "ser superdotado".

Lo que quiero decir es que comúnmente se confunde el resultado "ser un exitoso jugador de baloncesto de la NBA" con el potencial "ser alto"; confundimos el ser "superdotado intelectual" con la materialización del resultado "realizar obras talentosas o geniales".  

Al igual que es fácilmente observable que no todas las personas altas son jugadores de baloncesto ni tienen porqué querer serlo y que para ser un exitoso jugador de baloncesto, concurren otras cuestiones como disponer de medios materiales y personales:  trabajo duro, ganas y suerte;  debería ser fácilmente entendible que una cosa es ser superdotado intelectual y que otra es tener éxito intelectual o personal en la vida, para lo que, igualmente se requieren medios materiales y personales:  trabajo duro, ganas y suerte. 

Esta argumentación nos debería llevar también a plantearnos las siguientes cuestiones: 
  • Si una persona alta no llega a jugador de baloncesto de la NBA o no quiere ser jugador de baloncesto ¿deja de ser alta y deja de tener necesidades diferentes de una persona normal? Esto es, si una persona carece de creatividad para todo lo considerado socialmente "importante" y no tiene interés en "todas las tareas", si, además, no cuenta con los medios para desarrollarse adecuadamente ¿deja de ser superdotada intelectual?
  • ¿Qué ocurre con una persona que mida 1,90 cm., ¿sus necesidades son las mismas que las de una persona que mida 1,60 cm.? ¿Que ocurre con los talentos simples, múltiples o complejos, tienen las mismas necesidades que las personas que no los tienen?
     Desgraciadamente, estoy viendo emitir demasiadas normativas de las CCAA españolas que confunden lo que es el “potencial” con el “resultado final”, confunden lo que es ser superdotado intelectual con lo que es haber desarrollado un talento de forma exitosa, denegando de esta forma los medios materiales y personales a los niños de ACIS para conseguir "desarrollar al máximo sus posibilidades", tal como recoge la Convención de Derechos del Niño y todas las normativas educativas españolas.

Es por ello que, junto a otros miembros del colectivo que defiende la necesidad de permitir el desarrollo del talento en España (y fuera de España) considero indispensable, establecer una definición legal válida para todo el territorio español, y a este respecto considero oportuno adoptar la de la National Association for Gifted Children (NAGC) de Estados Unidos, que se aplica en las actuales investigaciones científicas tanto nacionales como internacionales en la materia, según la cuál:

Las personas de alta capacidad intelectual son aquéllas que demuestran un nivel de aptitud sobresaliente (definido como una capacidad excepcional para razonar y aprender) o competencia (desempeño documentado o rendimiento que los sitúe en el 5% superior, o por encima, respecto al grupo normativo, en una inteligencia; por encima del 20% en una combinación de varias inteligencias o por encima del 25% en todas las relacionadas con el ámbito intelectual), tal como figura en la tabla 1.

Tabla 1:  Tabla de distribución de porcentajes en el BADyG y TTCT para discriminación de talentos o superdotación intelectual



Razonamiento Verbal

Razonamiento Numérico

Razonamiento Espacial

Creatividad

Razonamiento Lógico

Memoria

Razonamiento No Verbal
Talento Verbal
95%






Talento Matemático

95%





Talento Espacial


95%




Talento Creativo



95%



Talento Lógico




95%


Talento Académico
80%



80%
80%

Talento Figurativo


80%



80%
Superdotación Intelectual
75%
75%
75%
75%
75%
75%
75%

La tabla 1, que nos sirve de referencia para ilustrar el concepto anterior, es producto del trabajo de Castelló y de Batlle, resultado de adaptar las prueba psicométricas a la teoría de las inteligencias múltiples.  Debemos precisar que las pruebas BADyG de Carlos Yuste miden tanto capacidad cognitiva como habilidad cognitiva, por lo que tienen una correlación directa tanto con el potencial como con el tipo de enseñanza (nivel de ejecución);  además, habría que ampliarla para que incluya los otros tipos de inteligencias, pero resulta ilustrativa a la hora de visualizar la diferencia entre talento y superdotación intelectual.

Hemos de tener en cuenta que, a día de hoy, están establecidas las siguientes inteligencias:
  • Inteligencia lingüística
  • Inteligencia lógica-matemática
  • Inteligencia espacial
  • Inteligencia musical
  • Inteligencia cinestésica-corporal
  • Inteligencia intrapersonal
  • Inteligencia interpersonal
  • Inteligencia naturalista
A las que se unen características transversales como son la creatividad o la memoria. 

         “Podemos entender la creatividad como la capacidad para vincular y ordenar desde una nueva estrategia, elementos que anteriormente estaban separados y no se habían dispuesto en ese esquema que no sólo es nuevo, sino que a la vez aporta una mejora en el ámbito al que se dirige.  Al aplicar el proceso completo de creatividad se consigue que elementos previamente existentes sin conexión constituyan un todo, algo con nueva y propia identidad”. Elisa Álvarez (2011), “Identificar la Creatividad”.

      Es imprescindible tenerlas todas en cuenta en la educación de las nuevas generaciones, pues la adquisición de conocimientos es más profunda si nos basamos en los puntos fuertes de cada alumno, respetando estilo de aprendizaje, intereses, temáticas que le motivan y características o rasgos de personalidad, factores todos ellos fácilmente identificables actualmente, ya que de ello depende el éxito escolar y, por ende, social, del alumno.

         Espero que el post os sea útil.
         Sed felices.


martes, 2 de diciembre de 2014

La importancia de una detección temprana de los alumnos con ACIS y la segregación educativa.



La importancia de una detección temprana y la controvertida segregación educativa de los Alumnos de Altas Capacidades Intelectuales.

Los avances médicos en campos como la neurología o la pediatría, han dado lugar a una mayor comprensión del desarrollo del cerebro y de su funcionamiento.  Hoy día sabemos la importancia que tienen en el desarrollo del feto cuestiones como la alimentación de la madre, sus hábitos cotidianos o la influencia de su estado emocional. Sabemos que los estímulos, la alimentación, la educación recibida durante los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo del niño en todos los sentidos y que la ductilidad del cerebro infantil es infinitamente mayor que la del adulto.

Resulta especialmente importante la detección precoz en las primeras etapas de los infantes, puesto que son durante los primeros años de vida cuando sus neuronas se organizan y comienzan a establecer conexiones entre ellas (las denominadas sinapsis) a una velocidad irrepetible.  Además, aunque no crecerán nuevas células nerviosas al mismo ritmo que en esta época, es durante la infancia cuando estás células se mielinizan: es decir, desarrollan completamente la mielina, la sustancia que las recubre y permite que establezcan conexiones unas con otras. "Sin mielina el impulso eléctrico no funciona bien". 

Por este motivo, el Dr. Rodríguez Ferrón, Jefe del servicio de Pediatría del Hospital Perpetuo Socorro de Alicante, divide el desarrollo cerebral de la infancia en dos etapas: Desde el nacimiento hasta los tres años, que es cuando el cerebro tiene su máxima plasticidad, las regiones cerebrales son capaces de adaptarse e incluso ejercer las funciones de otras regiones si éstas están dañadas por cualquier motivo.

Hasta los seis años, prosigue este especialista, "el cerebro sigue adquiriendo habilidades pero sobre una estructura anatómica ya definida"; de manera que a esa edad puede darse por concluido el proceso de desarrollo cerebral en su mayor parte.
 
Pero no sólo las neuronas se desarrollan, se recubren de mielina y se conectan entre ellas (a los tres años habrán establecido 1.000 trillones de conexiones); también el aspecto del cerebro cambia en los primeros años de vida.  En primer lugar, y es lo que antes salta a la vista, crece en tamaño y se proporciona con el resto del cuerpo.  El cerebro representa un tercio de todo nuestro organismo en el momento en que nacemos, y alcanzará casi el 80% de su tamaño adulto entre los cuatro y cinco años. Parte de ese crecimiento se debe a la propia mielina, que aumenta su volumen, así como a las neuronas, que se expanden para extender sus ramificaciones.

La neuropediatra de Alicante, Dra. María Valerio, explica que también existen algunas diferencias entre la sustancia blanca de un niño y un adulto (en el primero ocupa menos espacio en el cerebro); mientras que en el caso de la sustancia gris, permanece prácticamente igual.

Precisamente, un estudio publicado en 2010 en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” concluyó que las regiones cerebrales que más se desarrollan durante la infancia son las mismas que diferencian al ser humano de los primates. Según explicaba el equipo del Dr. Terrie Inder, aunque todas las áreas cerebrales crecen a medida que este órgano madura, las que más se expanden son aquellas en las que tienen lugar las "funciones mentales más elevadas" (como el lenguaje o el pensamiento), es decir las regiones temporal lateral, parietal y frontal.

Un proyecto de investigación neurológica iniciado por Judith Rapoport, del Instituto Nacional de Salud Mental de EE UU, basado en la realización y el análisis de escáneres cerebrales utilizando resonancias magnéticas a 307 niños de Bethesda, Maryland (Washingtong, USA), durante 17 años, ha demostrado que el cerebro de los niños muy inteligentes se desarrolla según un patrón distinto del de aquellos que poseen capacidades más normales. Algunos expertos esperan que el descubrimiento ayude a comprender la inteligencia en función de los genes que la favorecen y de las experiencias infantiles que puedan fomentarla. "Es la primera vez que alguien demuestra que el cerebro crece de forma distinta en los niños extremadamente inteligentes", afirma Paul M. Thompson, experto en técnicas de imagen cerebral de la Universidad de California en Los Ángeles.

Esa serie de escáneres ha sido analizada por Philip Shaw, Jay Giedd y otros miembros del Instituto Nacional de Salud Mental de EE UU, y por la McGill University de Montreal, quienes publicaron los resultados de su investigación en la Revista Nature.  Los científicos estudiaron los cambios en el grosor del córtex cerebral, la fina capa de neuronas que reviste la superficie externa del cerebro y donde se producen numerosos procesos mentales importantes, tal como he explicado antes.

La conclusión que extrajeron los investigadores de estos estudios es que el cerebro de los superdotados es más moldeable o modificable.

El patrón general de maduración, afirman los investigadores en la revista Nature, es que el córtex desarrolla un mayor grosor a medida que el niño crece, y luego disminuye. La causa de esos cambios es desconocida, ya que la resolución no alcanza el nivel de las neuronas individuales. Pero, básicamente, el cerebro parece volver a cablearse cuando madura, y la reducción del grosor del córtex refleja un seccionado de conexiones redundantes. El análisis se inició para comprobar un hallazgo de Thompson: que ciertas zonas del lóbulo frontal del córtex son mayores en gente con mayor coeficiente intelectual (CI).

Tras estudiar a niños de siete años con una inteligencia superior, a los investigadores les sorprendió que el córtex fuera más delgado que el de un grupo comparativo de niños con una inteligencia media. Hasta que no se realizó un seguimiento de los escáneres durante el crecimiento de los niños no se hizo patente el dinamismo del cerebro en desarrollo. Los investigadores observaron que los niños con una inteligencia media (CI entre 83 y 108) alcanzaron un grosor cortical máximo a los siete u ocho años de edad. Los niños muy inteligentes (CI de 121 a 149) alcanzaron un grosor máximo mucho más tarde, a los 13 años, seguido de un proceso de seccionado mucho más dinámico.

Según Rapoport, una interpretación es que el cerebro de los niños con una inteligencia superior es más moldeable o modificable, y pasa por una mayor trayectoria de engrosamiento y reducción cortical que la que sufre en niños con inteligencia media, esto es, crece durante más tiempo. Los escáneres muestran un "modelado o ajuste de las zonas del córtex que sustentan un pensamiento de mayor nivel, y quizá eso ocurra con más eficacia en los niños más inteligentes", señala Shaw. Se realizó una prueba de CI cuando los niños entraron en el programa. No fueron necesarias más pruebas porque los CI son muy estables, afirma Rapoport.

Thompson señala que el nuevo estudio ha abierto grandes posibilidades, ya que los investigadores deberían poder identificar los factores que influyen en el cerebro al estudiar los patrones de los escáneres que han identificado. Se extrajeron muestras genéticas de las células de los niños de Bethesda, de modo que los genes que tengan una influencia en el cerebro, aunque sea mínima, deberían ser detectables. El patrón de desarrollo también podría verse afectado por factores como la dieta, las horas que pasan en la escuela o el número de hermanos, y ello puede salir a la luz preguntando a los padres cómo han criado a sus hijos. "Existen muchos enigmas sobre la inteligencia que ahora se pueden resolver", señala Thompson.

Las puntuaciones de CI y la medición de la inteligencia son controvertidas desde hace mucho tiempo. Las investigaciones de Thompson y su grupo permiten avanzar en ese terreno, al identificar características físicas del cerebro correlacionadas con el CI. En 2001, Thompson manifestó que, basándose en imágenes de cerebros de gemelos, el volumen de materia gris de los lóbulos frontales y otras zonas estaba correlacionado con el CI, y que se veía muy influido por la genética. A pesar de la gran importancia de los genes en la función cerebral, Thompson apunta que la experiencia también podría modificar el cerebro (neuroplasticidad cerebral).

Estos estudios demuestran que los Licenciados en Medicina y Cirugía, especializados en Neurología, son perfectamente capaces y competentes para diagnosticar la existencia de Alta Capacidad Intelectual mediante el análisis de las imágenes de los cerebros de los menores, utilizando escáneres obtenidos por resonancia magnética, en contra de la opinión de muchos Orientadores Escolares Españoles, que, por supuesto, no han estudiado Medicina. 

Allá por los 90, el Dr. Jaime Campos Castelló, Jefe de Neurología Pediátrica del Hospital San Carlos de Madrid, en su ponencia en el Encuentro Nacional sobre la Atención Educativa a los Alumnos con Altas Capacidades, organizado por el Ministerio de Educación, en el capítulo Diagnóstico Clínico, recordaba la primera característica de los superdotados, en la Tabla de Robinson y Olszewski – Kubilius de 1996: “proceso de maduración neuropsicológica asincrónico (disarmónico)” indicando que: “La maduración se lleva a cabo gracias al perfeccionamiento de los circuitos neurogiales que se establecen bajo una sistemogénesis heterocrónica y de forma independiente”, añadiendo “Es importante, en el diagnóstico de la superdotación, el diagnóstico diferencial con diversas patologías.“

Y concluía diciendo que "UN NIÑO SUPERDOTADO ES UN NIÑO CON UN DESARROLLO CEREBRAL DIFERENTE.  Tiene más interconexiones neuronales y éstas se combinan entre sí de forma exponencial, distinta al resto de la población, lo que se traduce en una percepción diferente de lo que les rodea: piensan diferente, sienten diferente y su cerebro les permite manejar de forma más rápida y eficaz la información, lo que se traduce en un aprendizaje mucho más rápido, eficaz, creativo y, en muchos casos, divergente, que el de los niños de su misma edad cronológica."

Tanto estos estudios como las experiencias educativas desarrolladas en todo el mundo establecen que:   “La identificación tiene como objetivo poder establecer unas pautas educativas adecuadas desde los primeros años de vida. Es fundamental la detección temprana. Si no se hace, un alto porcentaje de estos niños experimenta un fracaso escolar, muchos sufren la incomprensión de sus compañeros y profesores, tienen problemas de adaptación social y en su vida profesional no llegan a tener éxito.”  G. Galdó Muñoz Catedrático de Pediatría. Departamento de Pediatría. Universidad de Granada Artículo especial Bol. SPAO 2008; 2 (2) 157.

Para aquellos que lo desconozcan, el niño/a con necesidades educa­tivas especiales es aquel que muestra desviaciones en comparación con el niño promedio (Dr. Macotela 1994).  Aproximadamente un 4% se encuentra entre dos y tres desviaciones estándar por debajo del promedio (CI entre 55 y 70) y otro 4% entre dos y tres desviaciones estándar por encima del promedio (CI entre 130 y 145).  La desviación es tal, que el sujeto requiere de prácticas escolares modificadas o especiales para poder desarrollar su máxima capacidad (Kirk y Gallagher, 1983) porque el procedimiento educacional uniforme, que se aplica a la mayoría, resulta inadecuado para él (Kaufmann, 1981).

Ni que decir qué sucede en el caso de cuatro y cinco desviaciones estándar por encima del promedio (CI superior a 145 y 160, los conocidos como niños genio, prodigio o profundamente dotados), en que los alumnos necesitan una enseñanza completamente personalizada, totalmente adaptada a sus necesidades; sin embargo, tanto la administración educativa en general como muchos padres, creen que dar a estos niños la atención educativa que requieren en centros de educación especial o específica para ellos es una forma de segregación, a pesar de que tanto nuestra norma constitucional como la Convención de Derechos del Niño en su artículo 29 establecen que la educación debe ir encaminada a conseguir "el máximo desarrollo de los menores", lo que resulta imposible para estos menores dentro de un sistema educativo de "objetivos mínimos" como es el regulado por la legislación educativa española. 

 De todo lo anterior se deduce, sin dificultad, la importancia de la detección precoz de los ritmos de maduración cerebral y de la atención educativa en el desarrollo de cualquier niño desde su nacimiento y, en especial, durante su primera infancia, para ayudarle en su crecimiento como ser humano, sin necesidad para ello de ponerle ningún tipo de etiqueta;  y debiera deducirse, también, que no se trata de segregar, sino de atender educativamente de forma adecuada a aquellos alumnos superdotados intelectuales que se encuentran por encima de 4 o 5 desviaciones estándar sobre la media.

Feliz semana.